Carta de una rata de gimnasio a la ex con la que se cruzo.

Ya hace 12 años que empecé a entrenar, mis últimos 6 han sido plagado de estudios, aprendizaje y crecimiento, mucho crecimiento y una vez alguien me dijo “Rata de gimnasio”. 

Hoy me volví a cruzar contigo, hacía 7 años que no nos veíamos, ¿O eran más? No lo se, fuiste tú la que me dijo que hacía por lo menos 7 años, yo te reconocí, seguías igual, tu me reconociste, aunque yo estaba muy diferente, pero mis tatuajes me delataron y mi barba también.

Hace 7 años me diste dos opciones: El gimnasio o tú, agarre mi mochila, me tome mi pre entreno y me fui al gimnasio.

Te despediste de mi insultándome, llamándome rata de gimnasio, diciéndome que no lograría mucho cambio, que no llegaría lejos, ayer te vi con tu novio, te vi como me miraste, como me hablaste, me dijiste cuanto cambié, te diría que a tu novio no le hizo mucha gracia ver como me hablabas, pero estaba obsesionado con mirar las baldosas del suelo, supongo que cuando un niño ve a un hombre no tiene pelotas de mirar a los ojos.

Hoy recibí un WSP tuyo, querías quedar, tenías curiosidad de que había debajo de mi camiseta, pero te olvidaste que dentro de mi cabeza hay lo mimo que debajo de mi camiseta: Esfuerzo, disciplina, sacrificio y lealtad, completamente incompatible contigo, evidentemente te bloquee.

Me acuerdo cuando me decías que tanto leer, tanto entrenar, tanto comer y tantos sacrificios no me conducirían a ningún lado, bien, quiero hablarte de lo que me ha aportado mis 12 años de entrenamiento.

Mientras la gente común, con aspiraciones comunes, metas comunes y principios comunes están ahí abajo, yo estoy arriba y no precisamente por mi físico, sino por mi mente, por mi ambición, por mi incansable obsesión de querer mejorar y avanzar.

Para mi sorpresa, mi grata sorpresa, estos 12 años donde cada entrenamiento era superior al resto, donde cada semana, cada mes tenía la obsesión de mejorar, de avanzar, donde cada año he ido ganando peso, concretamente más de 40 kg desde que empecé.

En definitiva, una obsesión de un cambio físico evolutivo me llevo a un cambio mental, sin darme cuenta, sin pretenderlo, me convertí en un ambicioso inconformista, cada día tiene que ser mejor que el anterior y lo es, vaya que si lo es.

Mi querida ex, ¿Crees que todo esto no es suficiente? Tranquila, hay más.

Fuiste lo mejor que me ha pasado, te prometo que nadie me ha abierto más los ojos que tú. Gracias por que hasta el momento en el que me diste a elegir, no tenía ni idea de que este tipo de vida era mi tipo de vida.

Mientras tú cada fin de semana te emborrachas, yo me levanto a las 06:00 para preparar mis comida y hacer mi cardio mañanero.

Mientras tú eres incapaz de saber que es la disciplina y el esfuerzo, mi vida se basa en esos dos pilares como base ideológica.

Mientras tú duermes cada noche con alguien que te da una absoluta monotonía, a sus espaldas mandas mensajes al mismo al que le llamaste rata de gimnasio.

No debiste de insultar, ni de pretender humillar a alguien que pretendía comerse el mundo, a alguien que por principios y valores te habría respetado, querido y cuidado como pocos lo saben hacer.

No debiste de pretender hundirme, ni de querer arrebatar mis sueños, por que hoy, 12 años después desde que empecé, estoy en un sitio muy diferente a hace 7 años, a eso se le llama evolución, mientras tú sigues en la misma ciudad, con tu misma vida, y tus mismas metas, aspirando a lo que todos aspiran.

¿En serio pensaste que me volvería a fijar en ti? Te diría que te vengo grande, pero sería halagarte, afortunadamente para una rata de gimnasio, no existe comparación entre una rata de gimnasio y las personas comunes.

Att: Una orgullosa rata de gimnasio.

Deja un comentario

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies